La cobranza es la una opresión delicada que requiere un gran tino y conocimiento del deudor para aplicar en cada oportunidad las medidas convenientes.
En algunos casos, bastará con una simple y atenta carta de aviso, pero en otros, será imperioso el apremio energético.
Debe considerarse que la cobranza es siempre molesta, por lo tanto es prudente redactarla con suavidad y sutileza para ir proporcionando al deudor en forma creciente, en las siguientes misivas que sea necesario enviar.
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